miércoles 29 de septiembre de 2010

Tarde y mal

A las 11 de la mañana de este 29-S, cuando escribo esto, ya podemos hacernos una idea del caracter de esta jornada de huelga general. Me convenzo de que llega tarde y mal. Hay demasiadas intimidaciones. Hace dos años que la CEOE empezó a llorar pidiendo la reforma laboral. Hubo que haber gritado entonces pero se miró para otro lado, pensando que era una simple salida de tono de Gerardo Díaz Ferrán. Ahora el Gobierno ha sido engullido por el sistema y decreta al final una cuestionable reforma laboral y los sindicatos mayoritarios convocan una huelga general que llega tarde y mal. Porque, de tanto esperar, se ha ido el tema de las manos y los nervios ya están de punta. Se ha tardado tanto, que el mensaje que inocula la derecha de que estamos ante una "huelga pactada" está calando sin problemas. Se ven piqueteros aguerridos, algunos -me cuentan- iPhone en mano; y la derecha y la ultraderecha (resucitada en España desde 2004) se relamen. Se infiltran en las redes sociales echando gasolina a la candela y relatando presuntas agresiones de los sindicalistas. Se aprovechan de que en facebook o en twiter no hace falta contrastar la información. Hoy mucha gente critica la actitud intimidatoria de los piquetes, y pienso que es verdad, que no hay razón que la justifique. Sólo la frustración la provoca, porque no se ha reaccionado antes. Y todo es un problema de fondo. Si se repartiera la riqueza otro gallo cantaría, pero todos queremos el último iPhone del mercado. Veo comerciantes con miedo hoy y recuerdo las noticias sobre los recortes de los derechos laborales y, ya en otro ámbito, las deportaciones masivas desde el corazón de Europa en medio de una despiadada crisis económica de la que no tenemos culpa los trabajadores. ¿Quién podía imaginar hace 10 años que iban a volver ciertas actitudes, ciertos sentimientos?